domingo, 23 de octubre de 2011

LEY DE LA VARIEDAD, ENTROPIA Y SINERGIA

LEYES Y PRINCIPIOS

La Cibernética Organizacional cuenta con leyes que se consideran necesarias para la viabilidad de las organizaciones en ambientes complejos y altamente cambiantes. Con base a estas leyes, se han desarrollado el modelo de sistemas viable (MSV) y los métodos que facilitan el diagnóstico empresarial y el diseño de  organizaciones efectivas.
Como otras leyes de la naturaleza (la ley de la gravitación universal o la segunda  ley de la termodinámica), las leyes y principios básicos de la cibernética no son de fácil comprensión a simple vista y tampoco pueden apreciarse  fácilmente sus consecuencias. No obstante, dado que han sido observadas sistemáticamente y probadas  científicamente no hay dudas  sobre la necesidad de estar atentos a sus posibles consecuencias en cualquier práctica que pretenda tratar con sistemas sociales. Especialmente cuando estos sean de gran complejidad  y presenten elevada dinámica de cambio.

LEY DEL REQUISITO DE VARIEDAD
A partir del mecanismo de equilibrio homeostático, se deriva que “los sistemas viables mantienen un comportamiento de equilibrio solo mediante un múltiple contacto con todo lo que se encuentra fuera de ellos y que esto implica necesariamente una amplia exposición a la complejidad”  para mantener el equilibrio y ser viables, los sistemas requieren mantener un nivel de relaciones adecuado con un entorno complejo, lo cual les exige mantener en sí mismos niveles mínimos de complejidad y estar en capacidad de cambiarlos según las necesidades que plantee su interacción con el ambiente. Esa reflexión lleva implícita la ley de la variedad requerida, según la cual:
Dado un sistema y un regulador (controlador) de este sistema, la cantidad de regulación posible es absolutamente limitada por la variedad del regulador (la que puede distinguir y manejar).
Es decir, la complejidad relativa entre el sistema regulador y el sistema regulado es de importancia crucial para alcanzar el objetivo de control. La siguiente situación particular ilustra esta ley:
Supóngase que el dueño de un restaurante (regulador), desea tener bajo control la atención a sus clientes asegurando la preparación del tipo de alimentos que debe producir en cualquier día de la semana. Para esto tiene en cuenta  que sus clientes eligen el menú dependiendo de las condiciones climáticas del día. El personaje observa que el clima puede clasificarse con relación a los siguientes factores: según el tipo de vientos en agitado (A) tranquilo (T), según las posibilidades de lluvia en lluvioso (L) o seco (S) y según la temperatura en caliente (C), normal (N) o frio (F). En esta situación  la variedad a la que se enfrenta el dueño del restaurante estará dada por las permutaciones de número posible de estado de los tres factores relevantes. De esta forma, la variedad del ambiente (sistema regular) será: ALC, ALN, ALF, ASC, ASN, ASF, TLC, TLN, TLF, TSC, TSN, TSF.  De acuerdo con la ley del requisito de variedad, el dueño del restaurante, para dar respuesta a los clientes,  deberá buscar equilibrar la variedad exhibida por el ambiente de la variedad interna  del negocio. (Es decir, desarrollar capacidad para dar las respuestas correspondientes teniendo en cuenta los doce estados que distingue en el ambiente, o buscar mecanismos para transformar las preferencias de los clientes frente a los diferentes estados posibles del ambiente).
Teniendo presente esta ley del requisito de variedad, la organización viable se puede redefinir como una organización que sobrevive y se desarrolla mediante su capacidad de manejo de la complejidad.
Establece que cuanto mayor es la variedad de acciones de un sistema regulado, también es mayor la variedad de perturbaciones posibles que deben ser controladas (“sólo la variedad absorbe variedad”). Dicho de otra manera, la variedad de acciones disponibles (estados posibles) en un sistema de control debe ser, por lo menos, tan grande como la variedad de acciones o estados en el sistema que se quiere controlar. Al aumentar la variedad, la información necesaria crece. Todo sistema complejo se sustenta en la riqueza y variedad de la información que lo describe, pero su regulación requiere asimismo un incremento en términos de similitud con las variables de dicha complejidad. Un concepto, el de variedad, coincidente con el de redundancia, dentro del despliegue teórico que Ashby hace acerca del auto organización en los sistemas complejos, que le sitúan en la cercanía de von Foerster y la ‘cibernética de segundo orden’, base del constructivismo radical.




 LA LEY DE LA VARIEDAD REQUERIDA

El padre del concepto de variedad es W. Ross Ashby, quien lo introdujo en un libro ya clásico [Ashby, 1956]. Aparte de proponer el término, Ashby formuló la Ley de la Variedad Requerida (o Ley de la Variedad Necesaria, según otras traducciones), que se ha convertido en ley básica de la cibernética. Vamos a considerar un sistema cuya estructura está compuesta por dos partes: una que llamaremos regulador, y otra, regulado. Consideremos que ambas partes pueden tener un cierto número (finito) de estados. En este tipo de sistema, la entidad reguladora recoge información de la regulada, y de acuerdo con esta información, actúa sobre ella. El conjunto de estas acciones y de los estados en los que se encuentran las dos partes dan lugar al comportamiento observable del sistema.
Esquema básico de un sistema regulador-regulado






Un ejemplo muy sencillo de regulación es el compuesto por el sistema termostato-calefacción. Supongamos una habitación que se desea mantener a una temperatura constante. Para ello instalamos un sistema de calefacción controlado por un termostato. Cuando la temperatura de la habitación esté por debajo de la prefijada, los dispositivos del termostato encenderán la calefacción. Cuando la temperatura deseada se alcance, la apagarán.
En este ejemplo es fácil concluir que el subsistema regulador es el termostato, que ejerce sus acciones (apagar o encender la calefacción), según sea la información que recoge del subsistema regulado (la temperatura de la habitación). El estado estable, por supuesto, se da cuando la temperatura de la habitación es la temperatura objetivo.En problemas reales raramente nos encontraremos con un caso de sistema regulador-regulado puro. Posiblemente la parte "reguladora" esté a su vez regulada por otra u otras, y a su vez regule a más partes que a la "regulada", etc, presentándose por tanto un conjunto muy complicado de relaciones entre los componentes del sistema. Pero nos será muy útil e instructiva esta simplificación, ya que en ella se dan los fenómenos esenciales de regulación, de una forma suficientemente sencilla como para que podamos sacar una Conclusión muy importante: si el subsistema regulador tiene menos variedad que el regulado, no se puede alcanzar la estabilidad. El sistema estará condenado a ser inestable.
Esta afirmación que a primera vista puede parecer demasiado contundente, e incluso infundada, está basada en la ley de la variedad requerida, o ley de Ashby, que exponemos a continuación: "Sólo la variedad puede absorber variedad". Dicho de otra forma: En un sistema regulador-regulado, es preciso que la parte reguladora tenga al menos la misma variedad que la regulada, para que el sistema pueda alcanzar la estabilidad.
Esta ley puede demostrarse matemáticamente de una forma relativamente sencilla, para diversos tipos de sistemas que sean adecuadamente formalizables [Ashby, 1956], por ejemplo, en términos de teoría de la información (ver al final del capítulo, en donde se desarrolla la demostración de la ley de la variedad para un caso sencillo). Pero también tiene una convincente explicación intuitiva: para cada posible estado del regulado, el regulador ha de tomar una acción adecuada si quiere mantener la estabilidad. Por tanto, a cada estado del regulado debe corresponderle al menos uno en el regulador (que será el que actúa cuando ese estado se produce). Si la variedad del regulador es menor que la del regulado, forzosamente tendrá que haber estados del regulado que no sean controlados (naturalmente, suponemos que los estados están elegidos de forma que sobre cada estado del regulado sólo puede actuar un estado del regulador).
Supongamos un autómata que tiene 256 estados posibles. Si queremos poder manejarlo hemos de desplegar una variedad equivalente. Si sólo tenemos como observadores una variedad de 100, únicamente seremos capaces de abordar 100 estados del autómata, existiendo 156 que quedan totalmente fuera de nuestro control. Traducido a términos más concretos, con una consola con cuatro interruptores, que nos permite una variedad de valor 16, no podremos nunca manejar un robot, pongamos por caso, que tiene 64 posibles estados. Con un volante que sólo permite indicar movimientos a la izquierda o a la derecha no podremos conducir un avión que, al desplazarse en un espacio tridimensional, requiere un control capaz de absorber esa variedad; un mínimo sería un mando que permitiera indicar movimientos hacia arriba, hacia abajo, a la izquierda y a la derecha.

CAPACIDAD DEL SISTEMA PARA ADMINISTRAR LA COMPLEJIDAD
Todo lo que ocurre en la organización consume energía y se debe tener presente que la energía debe dosificarse y no utilizarse indiscriminadamente. Hacer uso efectivo y eficiente de los recursos se traduce en la capacidad para administrar adecuadamente la complejidad de la situación.
La manera adecuada de lidiar con la complejidad es a través de la forma:
Variedad Interna Adecuada + Habilidad = Administración de la Complejidad (Variedad requerida)
El sistema no puede absorber toda la complejidad existente en su entorno. Como menciona Luhmann (1996, pag. 132), "El sistema no tiene la capacidad de presentar una variedad suficiente (variedad requerida: Ashby) para responder punto por punto a la inmensa posibilidad de estímulos provenientes del entorno. El sistema, de este modo, requiere desarrollar una especial disposición hacia la complejidad en el sentido de ignorar, rechazar, crear indiferencias, recluirse sobre sí mismo." y por ello deben suceder dos situaciones muy precisas:
1.   El sistema deberá elegir con qué tipo de complejidad del medio ambiente tendrá que luchar: mercado, producto, zona geográfica, etc.
2.   Una vez que esté posicionado en un entorno determinado, deberá de tener mucho cuidado en que sus recursos sean inteligentemente empleados, puesto que estos son limitados; esto equivale a la capacidad del sistema. Cada entidad dentro de la organización tiene un tramo de complejidad con el que lidiar, lo importante es que lo haga de la mejor manera posible.
Por ello la organización debe evaluar su situación ante el siguiente criterio:
·  Si Capacidad del Sistema > Variedad Requerida; desperdicio de recursos que impedirá un desarrollo adecuado
·  Si Capacidad del Sistema = Variedad Requerida; equilibrio dinámico
·  Capacidad del Sistema < Variedad Requerida; problemas en el sistema


Esto nos lleva a decir que:
·  Para administrar la complejidad se requiere la Capacidad adecuada (Variedad y Habilidad). De cada elemento para atender la demanda al sistema.
·  La Capacidad del Sistema es óptima cuando se aprovechan adecuadamente las propiedades emergentes.
·  Cuando los componentes del sistema no cumplen con sus roles y las expectativas funcionales sobre ellos se genera presión en exceso en el sistema que se manifiesta en una pérdida de efectividad y eficiencia, mermando la orientación de las partes por los efectos secundarios que se provocan.
·  La complejidad es una realidad situacional muy particular que debemos entender y administrar. Su adecuada administración requiere de varios observadores (que forman parte de la complejidad) que compartan la realidad "Mapa compartido" para poderla entenderla y administrarla.

COMPLEJIDAD ORGANIZACIONAL VARIEDAD REQUERIDA





Los momentos de alta competencia que se viven actualmente han obligado a que muchas empresas hayan emprendido el camino hacia la búsqueda desbocada de opciones para defender su participación de mercado ó cuando menos no perderlo ante la amenaza que representan los nuevos competidores y sus productos.
Parte de lo que han considerado como oportuno realizar en algunos casos ha sido el introducir gran cantidad de productos, incrementando la variedad y la cantidad de estos, haciendo más difícil la administración interna de llevarse a cabo. Esa búsqueda inconsciente de la mejora ha ocasionado que se inyecten grandes cantidades de entropía que incrementa la presión interna por mantener estable la operación. Sin embargo esta carrera acelerada por ganar a la competencia ha sobrecargado a la administración de variedad con la que día a día tiene que lidiar, que se ha traducido en la pérdida de tiempos de descanso, suspensión de horarios de comida, salidas tarde como regla general e incluso trabajar los fines de semana
Esto es a lo que autores como Al Ries denominan Enfoque (1995, pag. xiii). "Un láser es una fuente de luz débil. Un láser requiere unos pocos kilowatts de energía y los convierte en un haz de luz coherente. Pero con un láser es posible cortar acero y eliminar un tumor canceroso. Cuando usted enfoca su compañía, crea ese mismo efecto. Crea una capacidad poderosa, similar a un láser, para dominar el mercado. En eso consiste la labor de enfocar a una empresa". Y complementa Ries: "Cuando la compañía pierde su enfoque, pierde su poder. Se convierte en un sol que disipa energía en demasiados productos, demasiados, mercados".
Lo que habría decirse de este último comentario de Ries es que las organizaciones tienen recursos limitados, y una vez que lo usan mal, la organización puede comenzar a experimentar un incremento de la entropía interna. Esto se debe a que muchas veces esta búsqueda de fórmulas cae en la insensatez cuando no se evalúa previamente los requisitos internos para llevar a cabo acciones hacia el incremento de la variedad de productos, e incluso no se definen los recursos necesarios para llevarlo a cabo, sino que se asume que la misma organización es capaz de llevar a cabo el reto sin mayor problema. Esto es pensamiento lineal; no está dimensionada la capacidad del sistema y por lo tanto se toma decisiones en base a supuestos mal fundados, pero que de alguna manera sirven para salvar las necesidades de corto plazo y cubrir las formas.
Es difícil de creer que después de tantos estudios en administración de organizaciones aún no seamos capaces de entender que es lo que está sucediendo realmente. En parte, y desde mi perspectiva, es preciso decir que el problema radica en:
·      La medición del desempeño de la organización en el corto plazo. Los análisis contables y financieros clásicos.
·      El cuidado de intereses personales por encima de los de la organización.
·      El interés de la organización por los sistemas que dan soporte a la Cadena Principal del Negocio (Transformación Fundamental del Sistema) y no a ésta.
·      La institucionalización de los paradigmas organizacionales y que eventualmente se convierten en "la estructura" o modelos de acción.
·      La toma de decisiones parcial (que ocurre en cualquier momento) y que se añade fricción al desplazamiento de la organización.
·      El ignorar que todo absolutamente lo que ocurre en la organización afecta su desempeño.
·      La falta de una visión sistémica de la organización.
·      La falta de herramientas para crear y entender los escenarios futuros.
Sin embargo actualmente los sistemas no son tan benévolos. La organización deberá saber que tiene que sacrificar algo en algún momento si desea incrementar la administración de su variedad. No es posible tener a la organización día a día trabajando bajo tanta tensión esperando que las personas cumplan su función de manera fiel y sin contratiempos. También el sistema sufre desgastes y pérdida de objetividad cuando se deja a la deriva trabajando al límite de su capacidad. En estos casos es claro que la administración tendrá que soportar sobre sus hombros una carga demasiado pesada; pero con el transcurso del tiempo, aquel proyecto de mejora mal diseñado provoca que el sistema se voltee hacia si mismo y se revele provocando pérdida de eficiencia y efectividad. Esto genera sin duda que aumente la entropía organizacional. El objetivo al principio aparentemente se consigue, pero a un precio demasiado alto por pagar a futuro. La organización sobrepasa su ley de rendimientos decrecientes, donde el umbral del desempeño muestra una conducta compleja y adversa, manifiesta en una pérdida de orientación y cohesión de las partes. Lo anterior lo podemos traducir a lo siguiente:
A.  La organización dispone de recursos y energía para administrar la variedad que demanda el medio ambiente interno y externo
B. La relación recursos variedad requerida se puede presentar en tres diferentes estados:
1.     Donde los recursos son mayores que la variedad requerida; exceso de costo en el sistema lo cual a la larga también es negativo para el sistema.
2.   Donde la empresa cuenta con los recursos necesarios para atender la variedad requerida; equilibrio dinámico.
3.   Donde la empresa no cuenta con recursos insuficientes para atender a la variedad requerida; la empresa esta seriamente amenazada y pierde energía en grandes cantidades que eventualmente pueden llevar a la organización a morir.
C. La organización puede hacer uso de atenuadores de la variedad generada desde el medio ambiente para disminuir su efecto, como en el caso las redes computacionales
D.         La organización puede hacer uso de amplificadores para maximizar el desempeño de sus recursos; como en el caso de la capacitación y desarrollo al personal, quien podrá contar con más opciones para administrar la variedad. Estos amplificadores también se conocen como puntos de apalancamiento de la organización y buscan provocar un efecto exponencial con un esfuerzo inicial que no es proporcional. El descubrir estos puntos de apalancamiento se debe convertir en uno de los principales objetivos de la organización.
E. No es suficiente contar con recursos para atender la variedad, sino que los recursos deben de contar con la capacidad suficiente para atender los diferentes estados que presente la variedad. Se debe ser efectivo y eficiente en el uso de los recursos.
El incremento de variedad en el sistema solo se justifica por el valor agregado que genera. Pero la organización debe contar con mecanismos atenuadores y administradores de la variedad de tal forma que el sistema cuente con opciones adecuadas para enfrentar a las diferentes variables y a sus posibles estados y la interacción entre estos.
Desde esta óptica, todo elemento dentro de la organización debe cuestionarse, pues este incrementa la variedad en el sistema, por sí solo y por las conectividades que establece con otros elementos. Entonces los actores de la organización tienen la obligación de administrar la complejidad, no incrementarla. Una decisión mal tomada sin duda incrementará el grado de complejidad del sistema.
De aquí pudiéramos decir que: "Todo lo que ocurre en la organización consume energía, atención y recursos, y se debe tener presente que la energía de que dispone el sistema debe dosificarse y no utilizarse indiscriminadamente

Variedad requerida: en conexión con la idea de la diferenciación e integración de elementos de un sistema se encuentra el principio formulado por (ASHBY) de que un sistema necesita un nivel de variedad interna en sus mecanismos de regulación interna superior al del campo tratado, para poder manejarlo de forma que no caiga en procesos entrópicos, sino que conserve su neguentropia u 'orden'. Si el sistema se aislara de la diversidad del entorno se atrofiaría al perder su variedad o complejidad interna.





















FUNCIONAMIENTO DE LOS SISTEMAS: LA ENTROPIA

La definición más elemental de este concepto es la siguiente: Entropía es el grado de desorden que tiene un sistema. La palabra entropía procede del griego em que significa: sobre, en y cerca de; y sqopg, que significa: giro, alternativa, cambio, evolución o transformación. La entropía es un patrón de medida.
La palabra entropía fue utilizada por Clausius en 1850 para calificar el grado de desorden de un sistema. Por tanto la segunda ley de la termodinámica está diciendo que los sistemas aislados tienden al desorden, a la entropía.
Cuando los físicos hablan de “desorden” se refieren a que los elementos aislados operan independientes unos de los otros, pero no se mide la entropía en conjuntos de elementos individuales, lo que importa es la totalidad de esas innumerables complexiones que se suman para construir un macro estado global.
Al proceso por el cual la energía pierde su capacidad de generar trabajo útil o, mejor dicho, se transforma en otra energía que es menos aprovechable, se le llama entropía.
Tanto los sistemas cerrados, como los sistemas abiertos, pierden poco a poco, su capacidad de acción para lograr sus objetivos. Por ejemplo, el reloj: un sistema cerrado que va perdiendo su precisión. Ello puede deberse a desgaste de sus piezas importantes, a la humedad, etc. Esta pérdida paulatina de la capacidad para lograr su objetivo, también se presenta en los sistemas abiertos. Tal es el caso de un animal o de una planta.
En todo organismo, desde su nacimiento hasta la muerte, se produce un ciclo según el cual, conforme el organismo envejece, las células pierden su capacidad de funcionamiento adecuado, que al llegar a un extremo hacen que el funcionamiento del sistema sea imposible y, en consecuencia muere.
En física esto se aplica a la segunda ley de la termodinámica, la cual dice que los sistemas aislados tienden al desorden, es decir, las cosas tienden al caos a medida que pasa el tiempo (no hay más que fijarse en el organismo de un ser vivo); mientras que en la teoría de la comunicación este concepto es empleado como un nº que mide el grado de incertidumbre que posee un mensaje.
La Segunda Ley de la Termodinámica explica este mismo fenómeno en el universo. Efectivamente, algunos cuerpos celestes irradian calor que no es absorbido en su totalidad por los otros astros. Como consecuencia, el universo, poco a poco, tendrá una temperatura baja que hará imposible la existencia del sistema.
Este fenómeno de degradación de la energía se denomina entropía.
En general,  el concepto de entropía hace referencia a la tendencia de cualquier forma de organización, hacia la desorganización o muerte.
Tal concepto ha sido tomado por la teoría general de sistemas para generalizarlo y aplicarlo al funcionamiento de los sistemas.
Según lo anterior, todo sistema está sometido a un proceso de entropía creciente que tiende a destruirlo, hecho que hay que tener siempre presente al construir un sistema, o al operar en cualquier forma con él.
Es de suma importancia tener presente que los sistemas cerrados no tiene posibilidad de generar su propia entropía negativa que les permite contrarrestar el efecto de la entropía.
Los sistemas abiertos, por medio de un conjunto de mecanismos tienden a prevenir y neutralizar los efectos de la entropía. Estos mecanismos le permite incorporar la energía del medio en forma constante, y su uso de una manera determinada, posibilitan al sistema abierto para contrarrestar la tendencia entrópica.
Obviamente los sistemas cerrados tienden a un aumento constante de entropía.
Como podemos apreciar, la entropía es el elemento esencial que aporta la termodinámica, ciencia de los procesos irreversibles, es decir orientados en el tiempo.
Ejemplos de procesos irreversibles pueden ser: la descomposición radioactiva, la fricción o la viscosidad que modera el movimiento de un fluido. Todos estos procesos poseen una dirección privilegiada en el tiempo, en contraste con los procesos reversibles.
Precisamente, la distinción entre procesos reversibles e irreversibles la introduce en termodinámica el concepto de entropía, que Clausius asocia ya en 1865 al “segundo principio de la termodinámica”.
Todos hemos visto alguna vez un plato que se cae desde una mesa y se hace añicos contra el suelo. Lo que antes estaba ordenado en una única pieza de porcelana, se convierte en una multitud de fragmentos desordenados. Pero la situación contraria, la recomposición de un plato a partir de sus fragmentos de manera espontánea, al menos que se sepa, no la ha visto nadie.
La ruptura del plato es un suceso natural e irreversible, una secuencia temporal adecuada; su recomposición, en cambio, no lo es. Es la evolución natural del orden al desorden o, en términos científicos, la natural tendencia del Universo a aumentar su entropía.
Todos tenemos una cierta idea, intuitiva, de lo que significa orden y desorden, pero desconocemos que el paso de una situación a la otra implica, de forma indefectible, el final de todo movimiento, la muerte del Universo.




LA ENTROPÍA Y LOS SISTEMAS ABIERTOS

Hemos señalado que una característica común a todos los sistemas es la entropía. En los sistemas sociales, ésta tiene ciertos efectos que creemos, vale la pena discutir con algún detalle, especialmente por la relación que tienen con los problemas de la organización, de la información y de la comunicación.
Recapitulando lo dicho anteriormente, se puede señalar que la entropía, o la ley de la entropía, es un concepto que proviene de la física y es una conclusión a que se llega  a partir de la segunda Ley de la Termodinámica. Según esta ley, los sistemas en general tienen la tendencia a alcanzar su estado más probable. En otras palabras, existe una tendencia natural de los cuerpos a pasar de distribución menos probable a otros más probables. Ahora bien, el estado más probable de esos sistemas es el caos, el desorden y la desorganización.
Si se examina un campo de tierra gredosa, apropiada para la fabricación de ladrillos, el estado en que se encuentra distribuida esta tierra, será de desorden (su estado más probable). Si de esa tierra gredosa se desea fabricar ladrillos, es necesario organizarla, agruparla en ciertos trozos con una figura y dimensiones especiales. En este sentido se puede decir que se ha “organizado” el conjunto de granos de tierra. Este desde luego es un estado de distribución menos probable (ya que no es fácil imaginar ladrillos formados al azar). Cuando se colocan los ladrillos en un muro de un edificio en construcción, estamos en una segunda etapa o fase de organización, llevando los granos de arcilla a una distribución aún mucho menos probable.
Por lo tanto, el edificio en relación con la arcilla utilizada en la fabricación de ladrillos, representa un estado mucho más organizado y una distribución mucho menos probable que los granos de arcilla.
Siguiendo con este ejemplo, si observamos la acción del tiempo sobre el edificio, especialmente sobre sus muros, podemos ver en sus ladrillos una tendencia a la desintegración, a la pérdida de organización, es decir, a volver a transformarse en polvo o arcilla, a llegar a su estado más probable, que es el estado natural. Este efecto de desintegración es el efecto de la entropía.
Los sistemas sociales están compuestos por personas que cumplen un papel definido. La muchedumbre o la gente que observa un partido de fútbol en el estadio nacional desde el punto de vista de distribución, podría suponerse como ordenadas de acuerdo a su distribución más probable. Desempeñan  funciones de observadores, que son más bien uniformes y, en ese sentido, simétricos. En términos de sistemas, podríamos decir que forman un sistema bastante elemental tal como sería un saco de tierra gredosa.
Ahora bien, esta muchedumbre puede reunirse y proceder a organizarse, por ejemplo, para preparar un programa de los próximos partidos, o nombrar ciertos cargos (o funciones diferenciales) con asignación de autoridad.

Los observadores del partido de fútbol deciden de ordenarse y formar una “barra” y para eso designan un jefe de barra y toman algunas providencias en relación a reuniones, confección de emblemas, quizá formación de una banda, etc. El sistema social “elemental” cambia entonces como producto de su organización. Toma una distribución menos probable, como consecuencia de ciertas normas, acuerdo e interacciones formalizadas.
Si por alguna razón estos sistemas no son controlados, si los líderes fracasan en el desarrollo de sus funciones, si la “inercia” se introduce entre sus elementos, lo más probable es que se comience a funcionar la entropía: los sistemas irán perdiendo su estructura y cohesión (o con los “hinchas” del club deportivo, observando el partido en actitudes netamente individuales).
Así, podemos pensar que todos los sistemas se ven atacados o influidos por la ley de la entropía, aun en estos sistemas en que, debido  a su organización particular, sus elementos se distribuyen de una manera tal que dejan de tener la distribución más probable. A través del tiempo estos elementos tienden a cambiar su distribución hacia aquel estado más probable, y este estado es la desorganización.
La ley de la entropía indica que esta es creciente, es decir, la entropía va en aumento. Los sistemas pasan por diferentes estados, cada vez más desordenados y más caóticos. Sin embargo, la simple observación del transcurso histórico de numerosos sistemas, parece contradecir este aspecto de la ley de la entropía siempre creciente.
Una explicación de la entropía en física, señala que los cuerpos (sistemas) se caracterizan por una distribución particular de la energía. Estas bolsas de energía o ese desequilibrio en su distribución es lo que confiere a ese cuerpo sus características particulares (por ejemplo, hace que un carnicero sea diferente de un vaso o de una pelota de futbol). La entropía tiende a eliminar las diferencias, lo que produce evidentemente al desaparecimiento de las características propias del objeto. Se dice que el cuerpo alcanza una distribución simétrica.
Es interesante señalar que, de acuerdo con estas ideas, simetría y desorden son sinónimos. Simetría significa el desaparecimiento de las desigualdades o diferencias provocadas por la organización. Desde ese punto de vista se puede concluir que la tendencia de los cuerpos es hacia los estados  más simétricos, cada vez más desorganizados.

ENTROPÍA Y SISTEMAS CERRADOS

 De acuerdo con la misma segunda ley enunciada, la entropía influye sólo en los sistemas aislados y en ellos siempre es creciente, por lo cual están “condenados al caos y a la destrucción”. En este estado no se puede apreciar ningún suceso, convirtiéndose el sistema en materia inerte, alcanzada el “estado de equilibrio termodinámico o de máxima entropía”. Un ejemplo de la entropía puede ser el lento pero inexorable deterioro y desaparición de las vías férreas de Colombia; la carencia de mantenimiento y de uso finalmente lleva a su corrosión completa, desintegrándose al final todas estas vías.


LA NEGUENTROPÍA Y LA SUBSISTENCIA DEL SISTEMA

Puede definirse como la entropía negativa, esto es, una medida del proceso de ordenamiento de un sistema. Los sistemas abiertos, en particular los seres vivos, a través de distintos procesos e interacciones, extraen entropía negativa del medio en donde se encuentran, entregando a cambio parte de su entropía. Los sistemas cerrados, en cambio, van acumulando progresivamente una mayor cantidad de entropía, de tal forma que llegan al punto de desaparecer.
En el mundo físico no existe creación de neguentropia o entropía negativa. En otras palabras dentro de los sistemas cerrados, se observa un desarrollo siempre creciente de la entropía. Esta afirmación se ve ilustrada por el caso del ladrillo citado anteriormente, donde la entropía se encuentra representada por la transformación del ladrillo en granos de arcilla. Cualquier objeto físico, por muy resistente que pueda aparecer, se encuentra sometido al desgaste del tiempo y su fin es inexorable.
Como señalábamos anteriormente, los sistemas vivos evitan el decaimiento a través de los alimentos, pero ¿Qué es aquello, tan preciso en nuestro alimento que nos mantiene vivos? La respuesta es la siguiente: todo proceso, suceso u ocurrencia, en una palabra, cada cosa que sucede en la naturaleza, significa un aumento de la entropía en aquella parte del mundo donde ese suceso ocurre.
Así, un organismo viviente continuamente incrementa su entropía, y por lo tanto, tiende a aproximarse al peligroso estado de entropía máxima, que significa la muerte. Sólo se puede mantener alejado de ella, es decir, vivo, si continuamente esta extrayendo de su medio entropía negativa (que es algo muy positivo). Un organismo se alimenta de entropía negativa o, colocándolo de una manera menos paradójica, lo esencial en el metabolismo es que el organismo tiene éxito en liberarse de toda la entropía que no le ayuda a permanecer vivo. En otras palabras, el organismo se alimente de entropía negativa  atrayéndola hacia él para compensar el incremento de entropía que produce al vivir y manteniéndose así, dentro de un estado estacionario con un nivel relativamente bajo de entropía.
Ahora bien, la expresión “entropía negativa” (o neguentropia) es en sí una medida de orden. De este modo, el mecanismo mediante el cual el organismo se mantiene estacionario y a un nivel bastante alto de ordenamiento (es decir, a un nivel bajo de entropía) realmente consiste en extraer continuamente orden (u organización) de su medio.
Así, los sistemas abiertos al extraer orden del medio y reemplazar con él el desorden producido por sus procesos vitales, rompen la ley inexorable que ataca a los sistemas: la entropía creciente. Podemos, entonces, establecer claramente una nueva distinción entre sistema cerrado y sistema abierto. El sistema cerrado tiene una vida contada, sucumbe ante la entropía creciente. El sistema abierto presenta características tales (interacción con su medio e importación de entropía negativa u orden) que está en condiciones de subsistir y aun de eliminar la ley de entropía.























     
SINERGIA

La sinergia es un concepto que proviene del griego "synergo", lo que quiere decir literalmente "trabajando en conjunto". Su significado actual se refiere al fenómeno en que el efecto de la influencia o trabajo de dos o más agentes actuando en conjunto es mayor al esperado considerando a la sumatoria de la acción de los agentes por separado.
La historia de la Sinergia comienza curiosamente en el ámbito religioso, usado por ejemplo por San Pablo en sus epístolas, refiriéndose al resultado del trabajo conjunto entre el hombre y Dios. Solo comienza el término a ser utilizado en un contexto no teológico en 1925, con la teoría general de sistemas propuesta por el biólogo alemán, Ludwig Von Bertanlanffy en 1925. Un sistema consiste básicamente en un conjunto de componentes que se relacionan, intentando alcanzar uno o más objetivos. He aquí la relación existente entre la teoría general de los sistemas y el concepto de sinergia. Sin embargo, sólo se da la sinergia cuando el o los objetivos logrados por la organización o sistema son alcanzados con creces, considerándolos como un resultado obtenido en conjunto mayor o mejor que el posible de alcanzar producto de sus órganos o partes individualmente.
Una organización es considerada sinérgica cuando los órganos que lo componen no pueden realizar una función determinada sin depender del resto de los miembros que componen dicha organización. De aquí viene la afirmación aristotélica relacionada con este concepto: “el todo no es igual a la suma de las partes”, u otros lo argumentarían utilizando el siguiente razonamiento matemático: 2 + 2 = 5, lo cual es un absurdo en términos absolutos, pero tiene sentido desde el punto de vista sistémico. Por ende el total corresponde a la conservación del sistema teniendo en cuenta la acción en conjunto que realizan sus componentes.
La sinergia es un concepto importante en un sin número de aplicaciones; por ejemplo en la computación, donde las máquinas son capaces de procesar números notablemente mejor que los seres humanos, pero carecen de sentido común, por lo que el trabajo en conjunto de computadoras y humanos da excelentes resultados, mejores que los posibles de lograr trabajando por separados. En el ámbito de la medicina encontramos el concepto en la toxicología, donde los efectos de la suma de compuestos en un organismo pueden ser muy diferentes a la acción de los compuestos por separados. Pero la gran aplicación se da en el ámbito de las relaciones humanas en la empresa, y actualmente el concepto está orientado a crear un marco conceptual para todo lo que es el trabajo en equipo.
En la cotidianidad, la sinergia es posible ser vista fácilmente en los sistemas mecánicos, no obstante en aquellos que contienen componentes sociales el concepto a veces puede hacerse algo ambiguo, por ejemplo la sinergia presentada en un grupo familiar, podría ser considerada como la vida. O también en el caso de un equipo de deportistas, la sinergia podrías ser el placer por la competencia junto con la amistad. En cuanto a estos sistemas sociales pueden existir dos tipos de sinergia; la positiva y la negativa. La primera dice relación con una integración entre los miembros que componen la organización y que por ende obtienen resultados fructíferos. Por el contrario si la organización contiene líderes que no contribuyen positivamente, y en consecuencia los resultados no son los esperados, se habla de una sinergia negativa.
Una sinergia es el resultado de la acción conjunta de dos o más causas, pero caracterizado por tener un efecto superior al que resulta de la simple suma de dichas causas.
Sin duda alguna, cuando ya se conoce lo que es sinergia, quizás la única conclusión a que se llegue es que su novedad está en la palabra, por que el concepto es conocido. En efecto, de acuerdo con el concepto de Gestalt, importante idea de la escuela de los campos en psicología, desarrollada por Kurt Levin, implica la idea de sinergia. ¿Qué es sinergia? O ¿Cuándo existe sinergia?: simplemente, cuando 2+2 no son cuatro sino 5 u otra cifra. En otras palabras, cuando la suma de las partes es diferente del todo; cuando un objeto cumple con este principio o requisito decimos que posee o existe sinergia.
Pero existe otra explicación de sinergia que, creemos, resulta más clara y útil para nuestros propósitos. Nos referimos a aquella definición propuesta por el filósofo Fuller. Señala que un objeto posee sinergia cuando el examen de una o alguna de sus partes (incluso a cada una de sus partes) en forma aislada, no puede explicar o predecir la conducta del todo. Observemos esta definición a través de un ejemplo. Supóngase seis naranjas distribuidas en dos formas diferentes, como lo indica la figura 2.1.











Evidentemente que en el caso A nos encontramos con una fuente que contiene naranjas, mientras que en el caso B hemos dispuestos las naranjas de tal modo que forman una figura en particular; concretamente, una cruz. Ahora, pidámosle a una persona que examine una naranja del agrupamiento A y preguntémosle si es capaz de describir el conjunto. Esta persona tomará una naranja y al examinarla dirá que supone que las restantes tienen más o menos el mismo color, más o menos el mismo diámetro, que están maduras, etc. Y es posible que esta descripción, si la naranja escogida es representativa del resto, sea bastante acertada.
Pero ahora, pasémosle a esa misma persona una o dos naranjas de la segunda agrupación (B) y, suponiendo que no conoce la forma en que están dispuestas, le pidamos lo mismo que en el caso anterior. Seguramente lo más probable es que describe al conjunto en forma muy similar al caso anterior. Sin embargo, esta vez se equivocará. ¿Por qué? Simplemente porque el grupo B de naranjas es algo más que seis naranjas, es una organización, una configuración que implica ubicación y relación entre las partes. En este caso, evidentemente, no se da que el todo (la cruz de seis naranjas) sea igual a la suma de sus partes, como en el caso A. Este es un ejemplo típico de sinergia. Ejemplos abundan. Los espectadores en un estadio, aparentemente, son una totalidad en que la suma de ellos da esa totalidad. En efecto, nos basta con examinar tres o cuatro para predecir la conducta de la totalidad de los espectadores.
Los ocupantes o pasajeros de un bus o un metro, en la mañana a una hora determinada, cuando viajan hacia su trabajo, también forman un conjunto sin ninguna relación entre ellos. Leerán sentado o de pie, el diario o un libro, se levantarán y bajarán cuando lleguen a su destino, y asi abandonarán al conjunto sin que este sufra un cambio significativo.

Existen objetos que poseen como características la existencia de sinergia y otros no. En general, a las totalidades provistas de sinergia podemos denominarlas conglomerados. En este sentido, un conglomerado (como la fuente de naranjas), se supone sin sinergia, es decir, que la suma de sus partes es igual al todo. Si observamos la diferencia entre un sistema y un conglomerado tendremos que concluir que ella reside en la existencia o no de relaciones o interacciones entre las partes (esto es en realidad lo que produce esa diferencia entre la suma de las partes y el todo-sinergia). Sin embargo, es probable que en este momento pueda surgir un físico que diga: !Alto¡, en la fuente de naranjas exista interacción, hay vectores de fuerza que interactúan anulándose mutuamente (permaneciendo así en equilibrio). En realidad, un psicólogo y un sociólogo podrán decir que hay interacción entre los espectadores en el estadio (puede que la presencia de uno haga reaccionar el inconsciente de otros). Por lo tanto, podemos llegar a la conclusión de que el conglomerado no existe en la realidad, que es solo una construcción teórica. Sin embargo, el concepto de conglomerado, para ciertos efectos es una herramienta de análisis importante (aquí yace la base de nuestra estadística). Por esta razón, y para fines de investigación y estudio podríamos definir  al conglomerado como un conjunto de objetos, de los cuales abstraemos ciertas características, es decir, eliminamos aquellos factores ajenos al estudio y luego observamos el comportamiento de las variables que nos interesan. Serán un conglomerado si las posibles relaciones que entre ellos se desarrollan no afectan la conducta de cada una de las partes. Así los espectadores del estadio, para efectos de ciertos análisis, son unos conglomerados (estudio de reacciones ante el partido); las naranjas en la fuente lo son, en la medida que los vectores de fuerza se anulan y por lo tanto, no modifican la conducta de cada una de las partes.

El término consiste en que se consiguen ventajas en el trabajo asociado.
Es el efecto adicional que dos organismos obtienen por trabajar de común acuerdo, la sinergia es la suma de energías individuales que se multiplica progresivamente, reflejándose sobre la totalidad del grupo. La valoración de las diferencias (mentales, emocionales, psicológicas) es la esencia de la sinergia. Y la clave para valorar esas diferencias consiste en comprender que todas las personas ven el mundo no como es, sino como son ellas mismas.

Se ha afirmado comúnmente que un objeto posee sinergia cuando el examen de una o alguna de sus partes (incluso a cada una de sus partes) en forma aislada, no puede explicar o predecir la conducta del todo.

"Sinergia es acción y creación colectivas; es unión, cooperación y concurso de causas para lograr resultados y beneficios conjuntos; es concertación en pos de objetivos".

El sinergismo hace referencia a asociaciones que se refuerzan mutuamente. De ahí que todo proceso sinérgico produzca resultados cualitativamente superiores a la suma de actuaciones aisladas e individuales.




BIBLIOGRAFIA

INTRODUCCIÓN A LA TEORIA DE SISTEMAS
AUTOR: OSCAR JOHANSEN
EDITORIAL: LIMUSA
PÁG.195-198


PRINCIPALES ESCUELAS DEL PENSAMIENTO ADMINISTRATIVO
AUTOR: CARLOS GERMA PANIAGUA
EDITORIAL: EUNED
PÁG.107


IDEAS PARA EL CAMBIO Y EL APRENDIZAJE EN LA ORGANIZACIÓN
AUTOR: MARIO MARTINEZ AVELLA
EDITORIAL: ECOE
PÁG. 27

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